jueves, 1 de abril de 2010

Amores imposibles

Tremenda sorpresa me lleve ayer en la mañana, mi títere de papel se había fugado con la odiosa marioneta de Yepeto, con ese tal Pinocho que quiere ser un niño de verdad. Los vieron muy cogiditos de la mano, huyendo a toda carrera, porque una poderosa tormenta los perseguía con cientos de gototas apelmazadas. Si tan sólo hubieran esperado un momento, ella, mi títere de papel, la increíble hoja rayadita, habría cambiado su cuerpo por el vestido de tela que le confeccioné durante cuatro noches. Pero ya es un poco tarde, porque el hada de ese odioso pedazo de madera con hilos, no puede remendar el papel desleído por el agua.

lunes, 22 de marzo de 2010

Soy feliz

Fui feliz por un instante.
Fui feliz por un instante
al dejar sobre el teclado
mis manosdesteñidas por el sol.
Fui feliz por un instante
al sentir mi cuerpo sudoroso sobre el tuyo.
Fui feliz al comprender que la felicidad
no era la recompensade la vida eterna,
sino el obrar de acuerdo a mi conciencia
y a la poca ética que dicen que tengo.
Fui feliz por creer tranquilamente
que eras una mujer en tú sexo y en tú género,
y que no eras una invención de la moda o de la anorexia.
Ahora, nuevamente, soy feliz por un instante,
pues sé que la infelicidad existe
como estado de amargura solloza.

domingo, 7 de febrero de 2010

No entiendo

¿por qué putas?,
¡putas!
¡a qué putas, con qué putas!
en qué momento mi vida:
algo suicida, espesa, intranquila,
se ha vuelto un pedazo de papel.

lunes, 4 de enero de 2010

GGG

“El mejor regalo de cumpleaños que me han dado, fue el día en que recibí galletas empacadas en papeles brillantes de seda”


He tomado una difícil decisión, probablemente sea un absurdo. Pero he decidido abandonar las galletas: las de vainilla, las inglesas, las acarameladas con coco, las que se bañan en azúcar pulverizada, las horneadas y doritas, e incluso, hasta las que estrellan pequeños bloquecitos de queso en su cubierta. Me he dicho que es un duelo difícil, que sólo recordar cómo se desprenden en mi lengua, y se deshacen empapadas por mi saliva, me revienta el estómago de desconsuelo. No puedo mentirme, las adoro, las gozo, hasta las insulto y las perdono toda vez que se han hecho tristes y viejas por el tiempo; las profano con café helado o caliente, con té, con agua, al medio día, en la tarde, en la madrugada…. Sin embargo, voy a dejarlas para no olvidar que ha sido lo único que no te has llevado de mí. Pero no te preocupes, no tienes que devolver nada.

sábado, 26 de diciembre de 2009

presente

No somos dos enemigos,
ni amigos, ni familiares.
No somos nada de eso.
No somos cantantes de música nacional,
no somos cuerdas estridentes de guitarras viejas,
no somos charcos opacos de agua,
tampoco somos fragancias de sudor.
No somos nada de eso.
Somos brisas fugases abandonadas a la intemperie,
somos un pedazo de recuerdo que no se quiere olvidar,
un pedazo de recuerdo vetusto que vaga por ahí,
en sigilosa melancolía.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vacaciones

Si me hubieran dicho que ibas a llegar aquel día de diciembre
con tus maletas en la mano, habría dejado el pasador de la puerta abierta,
aquel que no deja que los ladrones nocturnos se roben lo poco que tengo de ti,
lo hubiera dejado abierto, a riegos de perder la servilleta del último café que tomamos.
Me hubiera bastado con mirar que en tú mano tenías tu impecable maleta violeta,
y que llegaste hasta el borde de la esquina del apartamento, pero ahora estoy de vacaciones,
Vuelve otro día.

El anónimo

Debo insistir en permitir palabras maltrechas
sobre lo correcto y adecuado,
debo insistir en no dejar que las letras se mueran,
por la falta de los minutos que se cuelgan voraces
a los relojes, y que salen en picada a comerse las horas.
Debo insistir en no olvidar que aún me muerde
el estómago, pero que lo acallo en muchas ocasiones
para no delatar mis secretos.
Debo insistir en qué existo, y que no soy un instante de tiempo,
debo insistir en trepanar los libros polvorientos,
y la vulgaridad aparente de la calle.
Pero también debo insistir en que me dejas sin palabras.