jueves, 19 de marzo de 2009

No hay razones.

A la querida Diana M.S, que entre sus poemas y palabras se reconoce a si misma, y a otras mujeres que no son escuchadas.

Deja que mis manos se impregnen de escritura, poesía y pintura,
deja que mis oídos se ensordezcan de música y cuentos.
Deja que mi cuerpo se encalambre y se canse por el baile,
deja que mi piel sienta la lluvia, y que mis ropas
se mojen sin temor a que enferme.

Deja que mi voz se oiga,
que pueda decir palabras de amor o reclamo;
deja que yo pueda decidir mi sexo, maternidad,
o quizás la soledad; deja que yo pueda conocer
a otros u otras, con los cuales compartir el lecho.

Déjame contar mis historias y relatos,
de lo que fui y lo que soy.
No niegues mi existencia, y
¡jamás vuelvas a golpearla¡.

martes, 17 de marzo de 2009

Costumbre.


A veces nos acostumbramos tanto, que cualquier cosa ya no nos sorprende. En ocasiones la muerte es un número más que entra a los registros para ser olvidada. La violencia nos enferma:


En la autopsia se hallo el cuerpo de un hombre adulto con trauma por proyectil arma de fuego (PAF) y múltiples lesiones contusas y abrasiones en cabeza. A la exploración interna se halla fractura de cráneo y laceración encefálica por PAF, lesiones aptas para causar la muerte.

En cavidad torácica y abdominal no se hallaron lesiones circulares, como tan poco alteraciones anatomopatológicas. Durante el examen externo llamo la atención que se encontraron lesiones circulares completas e incompletas en el cráneo (quiere decir esto, que con la punta del cañón del arma, el individuo fue golpeado en la cabeza en repetidas ocasiones).

En la exploración de los músculos del cuello y cara, se hallaron hematomas en músculos de cuello derecho e izquierdo que se extiende hasta la región submentoniana, la cual está fracturada en dos partes, al parecer, por golpes de un arma contundente.

CONCLUSION PERRICIAL 1: En el contexto de la información aportada y los hallazgos de necropsia, se trata de un hombre adulto que muere por el impacto de un proyectil de arma de fuego en el cráneo.

CONCLUSIÓN PERICIAL 2: El nombre de la victima se desconoce. No hay dolientes.

lunes, 16 de marzo de 2009

¿Sabes algo de mí?

Para la querida Alejandra Muñoz Bodnar…no temas escribir.


¿Debo enumerarte nuevamente quién soy yo?
Sólo te lo repetiré una vez más,
para que cuando lo vuelvas a ver, no te tome por sorpresa:

a. Soy una idiota que lee al revés historias sin sentido,
de hadas y gnomos,
b. gozo tener libre mis pies del suplicio de los zapatos,
porque me gusta que ellos conozcan la superficie
del suelo,

c. amo los títeres, los cuentos y las expresiones exageradas,
d. soy una vieja enemiga de lo común, y lectora insaciable
de cartas de papel.

Pensando mejor lo que te acabo de enumerar, me doy cuenta, y te puedo afirmar,
que ya no te necesito.


viernes, 13 de marzo de 2009

Un día cualquiera

Deja que tus prendas caigan en la cama,
que cada una de ellas se mezcle entre las sábanas,
que tú sonrisa nerviosa se note por tú desnudes,
y tú cuerpo tembloroso se agite por mis manos.
Permite que tú pecho se estremezca,
que se hinche por el roce de mis dientes,
que tus piernas se suelten y tú ombligo se muerda,
que el vacío entre en tú sexo húmedo y dilatado,
que el sudor sea una promesa para compartirse,
que el tiempo no importe, que las palabras
sean dichas sin pudor, y los labios se rompan.

lunes, 9 de marzo de 2009

En defensa.

Por fortuna me di cuenta que sabía escribir cosas insensatas.

Mi única arma de defensa ante ti,
no es borrar de mi memoria
las flores que te regalaba,
ni las gomas de mascar que compartimos,
ni las palabras que pude escindir
de los libros de historia para verte en mi pasado.

La única manera de defenderme es escribiendo
en servilletas y en bolsas de papel,
en las que llevo el pan de la merienda.
Ahora me doy cuenta que por
estas cosas me dio por la poesía que odiaba,
y que sólo me resta seguir en mi trinchera de libros,
mandándote bombazos de palabras.

Cosas de niños.

Adivina adivinador

Un problema de grandes magnitudes tuve ayer,
fue increíble lo que pasó. No pude saltar cuerda,
ni tampoco fui capaz de mantener el equilibrio en la bicicleta,
ni pude volar mucho en los columpios del parque.

Y pensar que en mis cortos diez años de vida y
del quinto año de primaria, creía haber aprehendido todo.
Pero la verdad no fue así. Le tengo miedo a las alturas,
soy torpe para las rondas, la velocidad en la bici me estremece,
y en el juego de canicas siempre pierdo.

Pero cuando estás junto a mí, con tu jardinera azul,
tú lonchera de Winnie Poo, y tus medias blancas que
se te caen siempre hasta los tobillos, pierdo mis miedos;
soporto el dragón que vive debajo de mi cama,
y la oscuridad es cuestión de niños pequeños.

jueves, 5 de marzo de 2009

Una confesión.

Te voy a confesar algo que no vas a creer,
que de pronto te sorprenda cuando lo sepas:
me gustan las galletas con te o con café,
me gustan las chiquitas y redondas,
las de formas, las inglesas y las alemanas.

Ahora que sabes mi gran secreto

puedo confesarte otras cosas:
me gustan las flores moradas
y las amarillas de los jardines,
y me las robo para verlas en tus manos
y sacarte una sonrisa,
lo siento, te dije mentiras,
si he acabado con cientos de jardines,

también he mentido,

cuando te dije que no trabajé en un circo,
y lo hice porque me avergonzaba
que supieras que era un triste payaso,
de esos que se les pintan lágrimas,
y tienen una flor marchita
en la cabeza a manera de sombrero,

otra cosa más, tengo miedo,

porque ya se me acabaron las ideas
para escribir y denunciar ante los ebrios,
los payasos, y la poesía que te intenté odiar,
pero nunca fue posible hacerlo,
y que al final tuve que sacarte de la caja negra
para recordar tus pasos entre los carros y el esmog.